











Para brumas textiles usa entre uno y dos por ciento de esencia; en difusores de agua, cinco a ocho gotas por cada cien mililitros, según potencia. Más no siempre significa mejor: la respiración agradece fórmulas ligeras, nítidas, y pausas entre encendidos.
Elige marcas con trazabilidad, pruebas de seguridad y listas completas de alérgenos. Si trabajas con aceites esenciales, respeta contraindicaciones y compra lotes pequeños que roten. Lo que entra por la nariz conversa con el ánimo; la ética también perfuma la casa.